Si tú has de ser un pastor que se gane el derecho a hablarle a la gente que está bajo tu cuidado, alimentarles con la Palabra de Dios para el nutrimento de sus almas, guiarles con precepto y con ejemplo por los caminos de justicia y santidad y protegerles del mundo, de la carne y del diablo, entonces debes hacer una valoración honrada de ti mismo. Es cierto que algunos se aprovecharán de tu disposición a reconocer que tú, también, eres un pecador, salvado solamente por la poderosa gracia de Dios
Bill Ascol
Querido Timoteo