Tu enojo no se trata solo de ti y de las cosas frustrantes que te suceden. No se trata solo de ti y de tu personalidad irritable y opositora. Y no se trata solo de ti y de las personas irracionales que te rodean. Se trata de ti, de esas circunstancias frustrantes, de todas esas personas irrazonables… y del Dios vivo. Se trata de que estás actuando como si estuvieras a cargo del mundo de Dios y de las otras personas. Pero quien está a cargo es Dios.
- David Powlison