Cuando tus oídos oyen y tus ojos ven el pecado, la debilidad y la falla de tu esposo o esposa, no es por accidente; es siempre gracia. Dios ama a tu cónyuge y Él está comprometido a transformarlo o transformarla por su gracia y te ha escogido para que seas uno de sus instrumentos regulares de transformación. Así que, Él te hará ver, oír y experimentar la necesidad de cambio de tu cónyuge para que puedas ser un agente de su rescate.
¿Qué estabas esperando?