algunas veces la popularidad de un individuo nos muestra los efectos del pecado que mora dentro, y cómo en estos últimos días las personas con “comezón de oír” irán detrás de líderes “conforme a sus propias concupiscencias” (2 Tim. 4:3 RVR1960). Ser el más popular no garantiza que realmente tienes algo digno de decir o escuchar. Puede ser lo opuesto.
Nuestra Adoración importa