Bendito Sol de Justicia, resplandece en mi alma con cálidos y vivificantes rayos, impartiendo el fruto de tu rica gracia, para que pueda florecer bajo tu influencia divina, y demostrar que “el Señor es recto; él es mi roca, y no hay injusticia en él”. Amén.
Robert Hawker
Alcanzando el cielo: Oraciones de los puritanos