este pasaje enseña que los padres necesitan ejercitar la sensibilidad y el cuidado a la hora de tratar con sus hijos, y especialmente a la hora de disciplinarlos. Los padres deberían sopesar cuidadosamente el posible impacto de sus palabras y acciones antes de responder a sus hijos. Este pasaje efectivamente descarta las reacciones arrebatadas, las palabras exageradamente duras, los insultos, el sarcasmo, los gruñidos, los comentarios humillantes, las bromas inadecuadas, las exigencias irracionales y cualquier otra cosa que se pueda percibir como provocación.
Clinton E. Arnold
Comentario exegético Practico: Efesios