Ponte la meta de que tus conversaciones sean siempre cordiales. A veces no será posible. Si una expresión bien fundamentada y amable de tus ideas hace que alguien se enfurezca, no puedes hacer gran cosa al respecto. La enseñanza de Jesús suscitó la indignación de algunas personas. Asegúrate de que su malestar viene de tus ideas, no de tu actitud, de que son tus creencias las que producen la disputa, no tu conducta.
Tácticas