Ningún hombre puede perdonar sus propios pecados; ninguno puede regenerar su propio corazón; ningún hombre puede declararse justificado y limpio. Todo esto es la obra de Dios en el hombre, la que emana de la obra que Cristo ya hizo por el hombre
Ningún hombre puede perdonar sus propios pecados; ninguno puede regenerar su propio corazón; ningún hombre puede declararse justificado y limpio. Todo esto es la obra de Dios en el hombre, la que emana de la obra que Cristo ya hizo por el hombre