En cuanto a la manera de relacionarse con su esposa, Cristo llama a un hombre a luchar en contra de dos errores que son opuestos pero igualmente mortales, la pasividad auto-protectora y un autoritarismo egoísta. Un esposo pasivo promueve la frustración en su esposa, ya que ella desea ser guiada, esto podría tentarla a tomar un papel dominante. Un esposo autoritario intimida a su esposa y bien podría ahogar el desarrollo de sus dones espirituales.
Querido Timoteo