El anciano alimenta, supervisa, cuida y protege la iglesia local

  • Los ancianos son “maestros” (Efe. 4:11), que cuidan a la iglesia mediante “la predicación y la enseñanza” (1 Tim. 5:17). Por esta razón el anciano debe ser “apto para enseñar” (1 Tim. 3:2). La enseñanza ocurre por medio del ministerio de la Palabra en el culto corporativo y en privado por medio de la reprensión, corrección, instrucción y exhortación que ocurre en el ministerio del pastor dirigido a individuos (1 Tim 3:16, 4:2).
  • Los ancianos gobiernan la “casa de Dios” por medio de su liderazgo (1 Tim. 3:4-5). Este requisito de liderazgo está contemplado por el uso del título de “obispo” para describir a un anciano (Hch. 20:28; Fil. 1:1; 1 Tim. 3:1-2; Tito 1:7). Además, el uso del término “gobernar” en 1 Timoteo 3:5 y la referencia a “gobernar” en 1 Timoteo 5:17 apoyan también la noción de que los ancianos gobiernan la iglesia en una capacidad de liderazgo (ver Rom. 12:8; 1 Tes. 5:12; etc.). Adicionalmente, 1 Pedro 5:2 recuerda a los pastores que ellos son lo que deben estar “velando por el rebaño de Dios, no por obligación”.