Es un llamamiento a tener una relación con Dios a través de Cristo en la que nos otorga numerosas bendiciones (Ef 1:3), todas ellas ensalzadas en la primera parte de su carta. De entre ellas destacan la redención de la atadura del pecado, la participación con Cristo en su resurrección y exaltación, una nueva vida, cercanía a Dios, incorporación al cuerpo de los co-redimidos, y una la misión de llenar el mundo de las buenas nuevas de la gracia de Dios. La gente responde al llamamiento de Dios creyendo (1:13) y viviendo una vida de obediencia y servicio a Dios.
- Arnold Clinton