La solución es confiar en el Padre celestial (volviendo a 6:8) y «buscar primero» el reino de Dios, es decir, hacer del reinado venidero de Dios el foco de la totalidad de la vida de uno, evocando el énfasis en la totalidad de la persona de la Shema39.
El Sermón Del Monte Y El Florecimiento Humano