Resumen
- Nosotros somos con todo responsables de nuestras acciones. Dios nos hizo responsables por nuestras acciones, las que tienen resultados reales y eternamente significativos. En todos sus actos providenciales Dios preserva estas características de responsabilidad y significación.
- Nuestras acciones tienen resultados reales y en efecto cambian el curso de los acontecimientos.
- La oración es una clase específica de acción que tiene resultados definidos y que en efecto cambia el curso de los acontecimientos.
- En conclusión, ¡debemos actuar! La doctrina de la providencia de ninguna manera nos anima a arrellanarnos con holgazanería para esperar el resultado de los acontecimientos. Por supuesto, Dios puede imprimir en nosotros la necesidad de esperar en él antes de actuar y de confiar en él antes que en nuestras propias capacidades, y eso por cierto no está mal. Pero simplemente decir que estamos confiando en Dios en lugar de actuar responsablemente es pura holgazanería y una distorsión de la doctrina de la providencia.
Nota
Datos bibliograficos
autor:: libro:: Pagina o posicion: 347-349 Abrir en Logos