Se da por hecho aquí que cada rebaño debería tener su propio pastor, y cada pastor su propio rebaño.
Cuando se nos ordena tener cuidado de todo el rebaño, se implica claramente que, ordinariamente, los rebaños no han de ser mayores de lo que somos capaces de supervisar o “cuidar”.
Baxter enfatiza la necesidad de que un pastor cuide personalmente de sus ovejas y no se aventura a hacer un trabajo más alla del que puede procesar.
También enfatiza que debe ser parte prioritaria en el presupuesto de una iglesia conseguir un ayudante para el cuidado de las almas.
Baxter enfatiza cuidar de los siguientes grupos de personas: ^7d19d5
La conversión de los que no son conversos.
Estar preparados para aconsejar a los que nos pregunten y acudan con casos de conciencia.
Hemos de estudiar para edificar a aquellos que ya han sido realmente convertidos. Con respecto a esto, nuestro trabajo es variado, según las diversas situaciones en que se encuentran los cristianos:
Los creyentes débiles en la fe a pesar de que son viejos creyentes
Los que se esfuerzan baja alguna corrupción particular que mantiene oculta sus gracias