Si “el evangelio es el poder de Dios para salvación de todo aquel que cree” (Rom. 1:16), entonces la iglesia no puede confiar en ningún otro mensaje o en ninguna estrategia humana para hacer el trabajo de Dios.
Amén. Que el Señor, en Su Gracia nos ayude a permanecer fieles al evangelio.
Miguel Núñez, Enseñanzas que transformaron el mundo, (Abrir en Kindle)