En mayo de 2023, las comunidades cristianas de Mangu, en el estado nigeriano de Plateau, sufrieron brutales ataques que dejaron cientos de cristianos muertos y decenas de miles de personas sin hogar. Los responsables del ataque fueron reconocidos como radicales fulani. El suceso cambió por completo la vida del pastor Zachariah.

“Solíamos llevar una vida pacífica con los fulani de la comunidad. Comían con nosotros y algunos dormían en nuestras casas. Acababa de volver de viaje cuando me enteré del ataque a nuestro pueblo”, recuerda. La noche del 15 de mayo de 2023, los extremistas fulani invadieron la aldea del pastor Zachariah.

Zachariah no estaba preparado para la destrucción que encontraría_. “Encontré heridos y vi cadáveres en la carretera. Todo lo que quedaba eran casas quemadas, incluida la mía, que estaba completamente calcinada con todo lo que había dentro. Dentro de mi casa intenté encontrar a mi esposa y a mi hijo, pero no pude. Luego revisé las habitaciones, pero sólo encontré sus cuerpos sin vida fuera, en la cocina. Estaba destrozado”,_ recuerda.

“Ese día lloré como nunca. Fue entonces cuando descubrí que la muerte es realmente dolorosa. Al ver el cuerpo de mi esposa, recordé la vida que teníamos juntos. Predicábamos juntos, abríamos iglesias. Cuando fundábamos una iglesia, yo me trasladaba a la siguiente, mientras ella se ocupaba de la anterior, siempre animando a los miembros. Lo hacíamos todo juntos”, 

A pesar del trauma, el pastor Zachariah decidió quedarse en el pueblo para cuidar y pastorear a la comunidad cristiana local

Muchos cristianos de la localidad luchan por volver a empezar. “Este ataque nos ha afectado mucho. Hemos perdido nuestras casas y ropa”. 

  • La mayoría, si no todos, son agricultores, pero ahora ni siquiera tienen pequeñas porciones de tierra para alimentar a sus familias. A pesar de todo, Zachariah sigue empeñado en pastorear al pueblo de Dios.

“Les digo a los miembros y a los niños que se aferren a Dios, porque la muerte no sólo ocurre cuando alguien enferma. Viene en forma de accidente o atentado. Hemos perdido a muchas personas. Por eso no dejo de animarles a que sepan que, cuando a alguien le llega la hora, nada puede cambiarlo. Tenemos que estar cerca de Dios y hacer de él nuestro salvador para que, cuando muramos, sigamos con él”.