Dios es inmutable. Esto significa que es totalmente coherente: puesto que es perfecto por necesidad, no puede cambiar ni para mejorar ni para empeorar; y puesto que no se halla inmerso en el tiempo, no está sujeto a cambios, como les sucede a las criaturas (2 Pedro 3:8). Lejos de hallarse desconectado e inmóvil, Él se halla siempre activo en su mundo, haciendo constantemente que broten cosas nuevas (Isaías 42:9; 2 Corintios 5:17; Apocalipsis 21:5), pero en todo esto expresa su carácter perfecto con una coherencia también perfecta. Precisamente, es la inmutabilidad de su carácter la que garantiza que cumplirá las palabras que ha dicho y los planes que ha hecho (Números 23:19; Salmo 33:11; Malaquías 3:6; Santiago 1:16–18), y es esta inmutabilidad la que explica por qué, cuando una persona cambia de actitud hacia El, también cambia su actitud hacia esa persona (Génesis 6:5–7; Éxodo 32:9–14; 1 Samuel 15:11; Jonás 3:10). La idea de que esta inmutabilidad de Dios comprende una impasible indiferencia ante lo que está sucediendo en este mundo, es diametralmente opuesta a la verdad - J. I. Packer
Atributos de Dios, Atributos incomunicables, Inmutabilidad de Dios
Datos bibliográficos
autor:: J.I. Packer libro:: Teología Concisa Pagina o posicion: [Abrir en Logos](