Estamos llamados a luchar contra el mal en todas sus formas, en nosotros y a nuestro alrededor, y tenemos que aprender que, en esta batalla, solo el poder del Espíritu da la victoria, mientras que la confianza en uno mismo conduce al descubrimiento de la impotencia propia y la experiencia de la derrota, nada más. Caminar en sintonía con el Espíritu