En Su justicia, Dios condenó a la humanidad y demandó satisfacción completa por nuestros crímenes contra Él. En amor, Dios cargó con la humanidad, llevó nuestros pecados, sufrió el castigo que merecíamos y murió en nuestro lugar. El mismo Dios, cuya justicia demandaba satisfacción por nuestro pecado, hizo satisfacción ofreciéndose a Sí mismo en nuestro lugar. ¡Esto es lo que hace al evangelio verdaderamente buenas noticias!
El Evangelio De Cristo Jesús