Ser “limpio” significaba encontrarse en un estado adecuado para acercarse a Dios en adoración. Ser “impuro” significaba que la persona no podría hacer esto a causa de su situación.1 Las categorías no se deben equiparar con las ideas modernas de la limpieza y la suciedad,2 ni con la idea de ser libre del pecado o lleno de pecado. Las normas están diseñadas para representar buenas noticias y explicar cómo las personas que se encontraran en una situación de impureza podían rectificar la situación y unirse a los demás para adorar de nuevo a Dios.
D. Tidball