Vivir bien depende del reordenamiento de nuestros afectos. Amar nuestro éxito más que a Dios y a nuestro prójimo endurece el corazón…
La oración
Vivir bien depende del reordenamiento de nuestros afectos. Amar nuestro éxito más que a Dios y a nuestro prójimo endurece el corazón…
La oración