Vivimos con gente defectuosa y nuestras vidas son complicadas por sus defectos. A pesar de esto, la Biblia nos llama a confesar humildemente que el problema más grande, profundo y permanente que enfrentamos está adentro, no afuera de nosotros. La Biblia tiene un nombre para ese problema – pecado.
¿Qué estabas esperando?