Lutero entendió que su problema con el pecado no radicaba fuera del monasterio, sino en el interior de su ser.
La Escrituta nos claridad que es de nuestro corazón de donde procede la maldad. Así que debemos tener muy en claro la terrible realidad del Pecado. La manera que podemos ser librados de esto no es por medio de legalismo, sino de la Gracia Soxberana que Dios ns ha provisto en el evangelio.
Miguel Núñez, Enseñanzas que transformaron el mundo, (Abrir en Kindle)