El pecado es una condición no sólo un comportamiento.
Debemos entender esta verdad. La Escritura nos enseña que no podemos confiar en nuestra propia condición, ni siquiera en nuestra percepción de nosotros mismos.
Esto se debe a que el pecado está profundamente arraigado en nosotros.
La vida centrada en el evangelio, Robert H. Thune & Will Walker (Poiema)