El pastor que ama, también se asegura que conoce la condición de sus almas visitando sus hogares y preguntando por su salud espiritual. Los ama demasiado para conversar con vagas generalidades. Se halla a si mismo obligado a preguntar preguntas difíciles, aquellas que tienen el potencial de avergonzar. Anhela saber cosas tales como la regularidad de sus oraciones, su progreso en la gracia y la intimidad de su caminar con Dios. Está profundamente interesado en su adoración familiar, la condición de su matrimonio y de si en verdad se están beneficiando de los medios públicos de gracia. Él desea conocer la mejor forma de orar por ellos. Sin embargo, estas cuestiones prácticas, no son meramente para el rebaño como grupo. También le conciernen a cada oveja individualmente, incluyendo a los solteros (tan frecuentemente descuidados) quienes luchan con sus propios desafíos. Timoteo, esté seguro de esto, este tipo de interés debe estar firmemente enraizado en el suelo del amor.
Querido Timoteo