Todo pastor que es digno de ese nombre desea tener un ministerio cuyo tono sea pacifista – principalmente pacífico y edificante. Sin embargo, la realidad del pecado que queda en nosotros, lo inevitable de las manifestaciones de pecaminosidad en la vida de la congregación y la importancia de desafiar a los perdidos con las demandas del evangelio de Jesucristo, significan que habrá momentos cuando el tono del ministerio será el de la confrontación evangélica
Bill Ascol
Querido Timoteo