El arrepentimiento es un don de Dios (Hechos 11:18) y una obra del Espíritu Santo en el corazón del pecador que resulta en un cambio de mente (1 Tesalonicenses 1:5, 9). Esto puede parecer superficial hasta que entendamos que el corazón se refiere al centro de control de nuestro intelecto, voluntad y emociones. Por esta razón, un cambio de voluntad y de mente genuino siempre se demostrará a través de cambios reales en nuestra conducta y actitud. Paul Washer
El Evangelio De Cristo Jesús