DIOS SE HA CASADO CON SU PUEBLO
¿Qué nación en la tierra es como tu pueblo?
Tú, Dios, viniste a redimirnos como un pueblo solo para ti.
Nos has confirmado para ti mismo, ser pueblo tuyo para siempre; y tú, Señor, te has convertido en nuestro Dios. ¡Maravíllense, oh cielos, y conmuévete, oh tierra, ante esta gran verdad!
El tabernáculo de Dios está con nosotros, y tú mismo habitarás con nosotros, nosotros seremos tu pueblo; tú estarás con nosotros y serás nuestro Dios.
Estamos asombrados y maravillados, porque la brecha eterna se ha cerrado, el infractor ha sido recibido, Dios y el hombre han sido reconciliados, se ha establecido un pacto de paz. El cielo y la tierra están de acuerdo en todos los términos.
¡Oh que final feliz! ¿Habitarán las estrellas con el polvo? ¿O los polos amplios y distantes se unirán?
Pero aquí la distancia entre estos términos es infinitamente mayor. Alégrense, oh ángeles; griten de júbilo, oh serafines; y todos ustedes, amigos del novio, estén listos con el canto de bodas.
Miren, he aquí la maravilla de maravillas: porque tú, Jehová, te has comprometido para siempre con tus desalentados cautivos, y le has declarado en matrimonio ante todo el mundo. Te has hecho uno con nosotros y nosotros contigo.
Nos has entregado las cosas preciosas del cielo arriba, y las cosas preciosas de la tierra debajo, y no nos has ocultado nada.
Y ahora, oh, Señor, tú eres ese Dios, cuyas palabras son verdaderas. Has prometido esta bondad a tus siervos y no nos has dejado nada que pedir de tus manos, excepto lo que ya has entregado voluntariamente.
Establece para siempre la palabra que has hablado acerca de tus siervos. Cumple lo que has dicho; y que tu nombre sea magnificado para siempre, diciendo: “El Señor de los ejércitos, él es el Dios de Israel”. Amén, ¡aleluya!
- Joseph Alleine