Los predicadores maduros no ignoran ni niegan sus emociones. En su lugar, derraman sus corazones ante Dios en privado (Salmos 62:8) y proclaman su Palabra en público (1 Corintios 2:1). Aunque puede que reconozcan abiertamente parte de su debilidad y necesidad de la gracia propicia de Dios, no ponen el foco de atención en ellos mismos, sino que, en su lugar, apuntan a Cristo
Rick Reed, ed., El corazón del predicador: Preparando tu alma para proclamar la Palabra, trad. Noemí Rocamora, vol. 1 of Serie Predicación (Bellingham, WA: Editorial Tesoro Bíblico, 2020).
El corazón del predicador