Aquel que pronuncia un asherismo (o macarismo), tal como en el Salmo 1 («Dichoso el hombre…») no está «bendiciendo» a otros en el sentido brk de iniciar, efectuar o inaugurar el favor. Más bien ʾašrê es una descripción exclamativa del estado de felicidad, privilegio o fortuna que hay sobre alguien que es observado por otro, un espectador, no aquel que provee o inicia la bendición.
El Sermón Del Monte Y El Florecimiento Humano