Cubre sus rostros de vergüenza, Para que busquen Tu nombre, oh SEÑOR. Sean avergonzados y turbados para siempre; Sean humillados y perezcan, Para que sepan que solo Tú, que te llamas el SEÑOR, Eres el Altísimo sobre toda la tierra.
Así oraba Asaaf por sus enemigos, por aquellos que habían puesto todo Su empeño en destruir a Su pueblo. No pedía destrucción total, pedía que el Señor los humillara
