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14 Lava de maldad tu corazón, Jerusalén, Para que seas salvada. ¿Hasta cuándo morarán dentro de ti Pensamientos perversos? … 18 Tu comportamiento y tus acciones Te han traído estas cosas. Esta es tu maldad. ¡Qué amarga! ¡Cómo ha penetrado hasta tu corazón!».
Jeremías 4:14-18


Después de que le dimos la espalda a Dios y cosechamos las consecuencias de nuestras acciones, en su amor y gracia sigue llamándonos al arrepentimiento. ¡Escucha Su voz!