Dile a Aarón y a sus hijos que tengan cuidado con las cosas sagradas que los israelitas me consagran, para que no profanen Mi santo nombre. Yo soy el SEÑOR. Levítico 22.2


Alguien podría pensar que son muchas reglas para los sacerdotes. Y es cierto. Pero piensa: están sirviendo al Dios altísimo, al creador y sustentador de todo, a aquel que es absolutamente Santo y no tolera el pecado. Ellos representaban a este Dios delante del pueblo.

Bajo este nuevo pacto, nosotros hemos sido hechos sacerdotes… solo podremos cumplir nuestra misión si nos aferramos a Cristo, nuestro sumo sacerdote para beber de Su amor y Su gracia.