
Pero Jesús, llamándolos junto a Él, dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos. No ha de ser así entre ustedes, sino que el que entre ustedes quiera llegar a ser grande, será su servidor, y el que entre ustedes quiera ser el primero, será su siervo; así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar Su vida en rescate por muchos».Curación de dos ciegos de Jericó
Implicaciones
En Mateo 20:25-28, Jesús comparte enseñanzas que tiene profundas implicaciones para el ministerio pastoral. En este pasaje, Jesús contrasta el liderazgo en el reino de Dios con el de los gobernantes seculares.
En primer lugar, Jesús señala que los gobernantes de las naciones ejercen autoridad y dominio sobre su pueblo (v. 25). Sin embargo, en el Reino de Dios, los líderes no deben seguir ese patrón. No se trata de ejercer poder sobre los demás, sino de servir. Jesús establece un principio radical y fundamental para el Reino: “El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor” (v. 26). Esto nos ayuda a ver que El liderazgo pastoral no se trata de posición o estatus, sino de servir a los demás.
Cristo es nuestro mejor modelo, ÉL vino a servir, no a ser servido (v. 28). Fue solo por Su vida, muerte y resurrección que hoy tenemos acceso al Padre; ¿Qué mayor ejemplo de servicio que dar Su propia vida?
La vida y la enseñanza de Cristo nos impulsa a creer que el ministerio pastoral se basa en el servicio, la humildad y el amor hacia aquellos a quienes servimos. Como pastores, debemos seguir el ejemplo de Jesús hasta las últimas consecuencias