Jeremias 3.5 Pero has hecho lo malo, Y has hecho tu voluntad».
Llegamos al meollo del asunto, deseamos cosas para nuestros deleites (Sant 4), seguimos neceando buscando los impulsos de nuestro corazón. Y olvidamos qué nuestros deseos están corrompidos. Vamos, si pudiéramos cumplir todos nuestros deseos, terminaríamos destruyendo nos.
Pero su voluntad es “Buena, agradable y perfecta”. (2)