
Tengan cuidado de sí mismos y de toda la congregación, en medio de la cual el Espíritu Santo les ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él compró con Su propia sangre. Sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre ustedes que no perdonarán el rebaño. También de entre ustedes mismos se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos. Por tanto, estén alerta, recordando que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas. »Ahora los encomiendo a Dios y a la palabra de Su gracia, que es poderosa para edificar_los_ y dar_les_ la herencia entre todos los santificados.
Reflexión
En nuestro psaaje, después que Pablo se despide los ancianos de Éfeso, les lanza una tremenda advertencia acerca de Su responsabilidas como ancianos.
En primer lugar, Pablo los insta a tener cuidado de sí mismos. Y es que no hay otra manera de cumplir con nuestra vocación. ¿De qué otra manera podríamos llamar a otros a reconciliarse con Cristo y seguirlo si nosotros estamos descuidando esto en nuestra propia vida?
Pablo también llama a los ancianos obispos: supervisores. No es una expresión que le guste mucho a nuestra sociedad. Sin embargo, no debemos olvidar que el señor ha puesto a los pastores como una función específica de supervisar y cuidar la vida de los creyentes a su cargo. Como hemos visto en otros pasajes esa tarea no se debe realizar de manera impositiva, sino con humildad y en amor a Cristo.
Pablo es muy enfático cuando señala que la iglesia fue comprada por la propia sangre de Cristo. Esta verdad debería producir sobriedad a nuestra vocación. Los pastores estamos llamados a tener cuidado del pueblo de Dios. Debemos cumplir esa tarea de consumo cuidado porque la iglesia le pertenece a Cristo y Cristo pagó un precio demasiado alto para comprarla.
Sin embargo, a partir del versículo 30 Pablo realiza una solemne advertencia: La ortodoxia y devoción actual de estos pastores no es una garantía para su fidelidad a largo plazo. Incluso ellos, quienes fueron educados por el mismo Pablo, están expuestos a apartarse de la verdad y convertirse en lobos rapaces. Por lo tanto, los pastores están llamados a permanecer alerta, velando por su propio corazón Y regresar cada momento al Evangelio que les dio vida.
Conclusiones
En este pasaje Pablo señala a los pastores de Éfeso a permanecer alerta, velando por su propio corazón, Con el propósito de permanecer fieles el Evangelio. Para el que fueron llamados.