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Envía Tu luz y Tu verdad; que ellas me guíen, Que me lleven a Tu santo monte Y a Tus moradas. Entonces llegaré al altar de Dios, A Dios, mi supremo gozo; Y al son de la lira te alabaré, oh Dios, Dios mío.
Salmo43.3-4


El cumplimiento perfecto a esta oración fue Cristo: Él es “aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre”, Él es “El camino la verdad y la vida”. Esa luz vino al mundo y por medio de Su muerte y resurrección abrió un camino a la presencia de Dios. Ahora, todos los pecadores que estábamos destinados a la condenación podemos ser perdonados, adoptados, amados, justificados. Por eso le alabamos al son de la lira. Por eso, capacitados por el Espíritu, buscamos que nuestra vida entera sea un acto de adoración a Él.


¿Cómo este pasaje apunta a la gloria de Dios o de Cristo?

¿Cómo este pasaje apunta una necesidad de redención en mi vida?

¿De qué manera este pasaje apunta a Cristo?

¿Qué verdad debo creer para ser transformado a la imagen de Cristo?