Sal 67:1-7 Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga,
Y haga resplandecer Su rostro sobre nosotros, (Selah)
Para que sea conocido en la tierra Tu camino,
Entre todas las naciones Tu salvación.
Te den gracias los pueblos, oh Dios,
Todos los pueblos te den gracias.

Alégrense y canten con júbilo las naciones,
Porque Tú juzgarás a los pueblos con equidad,
Y guiarás a las naciones en la tierra. (Selah)
Te den gracias los pueblos, oh Dios,
Todos los pueblos te den gracias.

La tierra ha dado su fruto;
Dios, nuestro Dios, nos bendice.
Dios nos bendice,
Para que le teman todos los términos de la tierra.
Salmo 67


El día de hoy el señor demostró su gracia de muchas maneras. Tuve el privilegio de subir el cerro del borrego. Y contemplar la creación de Dios desde allí: La niebla los árboles las rocas la ciudad. Cada vez que contemplo esto cautiva mi corazón.

Tomé un reposo para descansar, mientras tanto, leí este salmo. El domingo lo utilicé para hablar acerca del propósito de la bendición de Dios. A lo largo a leer, Me recorde que este es el propósito, no sólo de mi vida, sino de la Iglesia. Para eso existimos. Para que las naciones se alegren y canten

Mientras contemplaba la ciudad desde la montaña, mi corazón se encendió. ¡Como quisiera que esta ciudad se alegrara en tu evangelio! ¡Que Su gloria fuera proclamada!

Oh, señor hoy oro como aquel antiguio escocés: Señor dame orizaba o me muero. Señor, aquí está mi vida para que tú la uses, sé que soy débil. Sé que no tengo ni carisma ni dones, pero no quiero un ministerio grande sólo, quiero que tu gran Evangelio corra y que tu gran nombre sea exaltado y que recibas, Señor, la gloria que tú mereces. Si quieres usar esta miserable vida para ello aquí está te la ofrezco. Para ti.