Desde la antigüedad Tú fundaste la tierra,
Y los cielos son la obra de Tus manos.
Ellos perecerán, pero Tú permaneces.
Todos ellos como una vestidura se desgastarán,
Como vestido los cambiarás, y serán cambiados.
Pero Tú eres el mismo,
Y Tus años no tendrán fin. Salmo 102.25-27