Jer 22:21
Te hablé en tu prosperidad,
Pero dijiste: “No escucharé”.
Esta ha sido tu costumbre desde tu juventud,
Que nunca has escuchado mi voz.
¿Por qué seremos tan necios? ¿Por qué cuando todo va bien nos olvidamos del Señor?
A veces, nuestro corazón es tan duro que no escuchamos la voz suave y tranquila del Señor, sino que necesitamos su vara y su reprensión. Señor, ayudame a ser fiel y escuchar tu voz en la prosperidad