Jer 15:19
Entonces dijo así el Señor:
«Si vuelves, Yo te restauraré,
En Mi presencia estarás;
Si apartas lo precioso de lo vil,
Serás Mi portavoz.
Que se vuelvan ellos a ti,
Pero tú no te vuelvas a ellos…
El Señor llamó a Jeremías a profetizar en medio de un Pueblo con un corazón endurecido. A lo largo de décadas, el profetizó fielmente, les advertía del juicio, los llamaba al arrepentimiento, y el pueblo no escuchaba. ¿Cómo crees que se sentía Jeremías en ese momento? Desánimo, tristeza, apatía. Es más, se sentía traicionado por el Señor. Su corazón se estaba apartando del Señor. ¿Cómo es posible? A pesar de que seguía profetizando, la frialdad estaba calando en su corazón. Hermanos, ustedes no son profetas, pero el ministerio que tienen es muy importante. Por medio de sus manos y de sus voces, la gloria de Dios es Cristo Jesús es proclamada para que la Iglesia, el pueblo de Dios, se una en adoración. El Señor ha prometido con claridad que cuando su pueblo le adora, Su presencia está presente de una manera gloriosa entre nosotros. ¿Tienen idea de lo que esto significa? Cada domingo que participas como ministro de alabanza, contribuyes para que la presencia de Dios se haga presente entre nosotros. Este es un privilegio glorioso. Sin embargo, estoy seguro que muchas veces se han sentido como Jeremías: desanimados, tristes, apáticos. Quizá las cosas en la familia no van tan bien. Quizá enfrentas retos inesperados, quizá el desanimo viene de la misma iglesia a la que sirves (créeme que sé como se siente esto). ¿Te suena? Entonces observa el llamado del Señor a Jeremías:
- Vuélvete a mí: ¿Qué haces, Jeremías alejándote de mí? ¿No te das cuenta que el origen de tu Vamos, da la media vuelta, si lo haces estarás en mi presencia.
- Aparta la precioso de lo vil: Vamos, conoces perfectamente lo vil que hay en ti, los pecados que no has podido vencer, esos arranques de ira, tu inconstancia y tu incredulidad. Pero recuerda: Yo he puesto algo precioso en ti: Mi gracia, Mi Espíritu, Mi palabra. Aférrate a eso precioso y entonces, serás mi portavoz. Hablaré por medio de ti. Hermanos, este mensaje también es para nosotros, es para ti como ministro de alabanza. El Señor quiere usarte como su portavoz para que, cada domingo, su presencia sea real entre Su pueblo. Así que, ya vasta de lamentarte. Levántate, vuelvete al Señor. Aferrate cada día a Su gracia, buscalo en oración, en ayuno, en Su palabra y, entonces, experimentaras su presencia en tu vida diaria. Ya basta de dejarte caer en el mismo pecado: saca lo precioso de lo vil para que seas cada semana, y cada día, un portavoz de Su evangelio.
Reflexión en Jeremías 15.19.webm