
En todas sus angustias Él estuvo afligido, Y el ángel de Su presencia los salvó. En Su amor y en Su compasión los redimió, Los levantó y los sostuvo todos los días de antaño.
En este mundo bajo el Sol, en medio de los sufrimientos y los dolores, el Señor permite que su pueblo pase por sufrimiento. Sin embargo, Su amor y compasión por su pueblo es tan grande, que Él mismo sufre a nuestro lado.
Cristo nos revela que se trata del Espíritu Santo, quién ha sido enviado para que esté con nosotros para siempre (John 14:16). Así que, recuerda que El Señor mismo está a tu lado sufriendo contigo.
Pero, a diferencia de nosotros, que a penas y podemos ayudar… El salva y redime. Es decir, Su gracia es tan inmensa que ha prometido que algún día esta tristeza se convertirá en gozo, y mientras esperamos, Él nos ha asegurado que esta angustia producirá un bien mayor aquí en la tierra.
Además, el levanta y sostiene. Él te ha sostenido hasta ahora, y Él lo seguirá haciendo. Aun cuando pienses que no hay fuerzas… El te guardará.
imagen: Isa 63.9
Dedica unos minutos a orar con una actitud de adoración