Escribir este libro ha sido uno de los mayores privilegios de mi vida. El hecho de haber podido pasar un mes tras otro reflexionando en el conjunto de verdades más extraordinario que la mente humana pueda concebir me deja pasmado frente a la bondad de Dios. Como es cierto acerca de cada libro que escribo, escribo lo que necesito escribir, consciente de que, si yo lo necesito, otros también lo necesitan. Escribí este libro para despertarnos de nuestra negligencia teológica propia de la vida diaria. Lo escribí para reducir esa molesta brecha que existe entre lo que profesamos creer y la manera en que vivimos realmente. Sin quererlo, muchos llevamos vidas teológicamente contradictorias. Decimos que creemos que Dios es soberano y bueno, pero cuando sobrevienen los problemas nos angustiamos como si nadie estuviera al mando o nos permitimos cuestionar la bondad y el amor de Dios. Decimos que creemos en nuestra necesidad y en el poder de la gracia divina, pero cuando se nos confronta abogamos por nuestra propia justicia y, al hacerlo, resistimos la misma gracia en la que afirmamos creer. Decimos que creemos en la eternidad, pero terminamos desperdiciando nuestro tiempo, energía y dinero en los placeres pasajeros.
Confieso que todavía existen brechas entre lo que profeso creer y la manera en que vivo en ciertos momentos, y estoy seguro de que en tu vida también las hay. Oro para que Dios abra nuestros ojos y nos revele esas brechas y para que use este libro con el fin de ayudarnos a entender más claramente cómo se vive en la práctica lo que Dios ha declarado y lo que nosotros afirmamos que es verdad.
Quisiera explicar algo acerca de este libro. Mi objetivo no fue escribir una guía teológica completa y sistemática, puesto que muchas obras excelentes de este tipo ya se han escrito. Este libro no abarca todas las doctrinas de la fe cristiana, sino que se concentra en doce principales. Son doctrinas que todo creyente en la Biblia debe conocer y manejar. Hay dos capítulos dedicados a cada doctrina. El primer capítulo define y explica la doctrina en cuestión y el segundo explica cómo se vive esa doctrina a la luz de esa verdad particular.
Mi objetivo con los doce capítulos de práctica no es hacer una aplicación directa a cada área de la vida, sino ayudarte a entender que existe una cultura o estilo de vida particular que se desprende de cada doctrina. Una verdad que no transforma nuestro estilo de vida quizás no sea, en el sentido bíblico de lo que es realmente la fe, una verdad en la que creamos. En este libro planteo cómo nuestras vidas deberían encaminarse según las doctrinas de la omnipotencia de Dios, la doctrina de la creación, la doctrina de la justificación, la doctrina de la eternidad, entre otras. Mi meta es que, a medida que lees este libro, consideres más y más y con mayor naturalidad la verdad bíblica como un estilo de vida.
Así pues, en lugar de ser una consideración exhaustiva de la teología de las Escrituras, este libro está pensado como un manual de entrenamiento acerca de cómo aplicar lo que crees a las situaciones, los lugares y las relaciones de tu vida diaria. Aunque no he incluido cada doctrina y no he expuesto todas las repercusiones de las doctrinas que he incluido, espero que este libro te ayude a pensar en la teología de la Palabra de Dios de formas nuevas y prácticas. Mi oración es que el resultado sea menos un estilo de vida que olvida la teología y más una forma de vida que a diario se conforma y se sujeta a las verdades preciosas que con tanto amor te ha revelado Dios y que tú has llegado a atesorar.
Paul David Tripp 1 de diciembre de 2020