Satanás: Una persona real
Arthur W. Pink (1886-1952)
Se le atribuyen características personales: Inteligencia. Se habla de sus tentaciones como “las asechanzas del diablo” (Ef. 6:11), mientras que en Apocalipsis 2:24, leemos de “las profundidades1 de Satanás”. Además, en Apocalipsis 12:9, se le denomina como “la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero”. Engañar implica designio y el designio es producto de la inteligencia, y la inteligencia es inseparable de la personalidad.
**Memoria:**En su conflicto con nuestro Señor, él citó las Escrituras del Antiguo Testamento (Mt. 4:6). Una mera abstracción2 no podría hacerlo.
Conocimiento: En Apocalipsis 12:12, se nos dice que él tiene “gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”. Pero de aquello que es impersonal, no puede decirse que “sabe”.
Voluntad: Para que “escapen del lazo del diablo, en que está cautivos a voluntad de él” (2 Ti. 2:26). “Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré” (Is. 14:12-13). El hecho de que Satanás posea voluntad o poder de elección es una prueba más de que es una persona.
Carácter moral: Se habla de Satanás como “engañador”, “mentiroso”, “asesino”, “tentador”, todos los cuales son términos que implican carácter moral —es decir, aquello de lo que se puede predecir el deber o la obligación, y lo correcto y el error—.
Él habla: Se le representa como hablando con Dios (Job 1:9-10), discutiendo con nuestro Señor y “acusando” a los hermanos. Esto es una indicación más de que Satanás posee las mismas características que [nosotros].
Emociones: Deseaba a Pedro para zarandearlo como a trigo (Lc. 22:31). Se habla del envanecimiento que hace caer en “la condenación del diablo” (1 Ti. 3:6). Mientras que en Apocalipsis 12:12, leemos: “¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira”. Pero el orgullo y la ira no pueden atribuirse a la ley de la gravedad —son inseparables de la personalidad—.
Capacidad ejecutiva y organizadora: “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles” (Ap. 12:7). “Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla” (Ap. 20:7-8). Aquí encontramos a Satanás reuniendo3 a sus legiones para entrar en guerra. Efesios 6:12 insinúa con creces que es el jefe de fuerzas jerarquizadas4 y organizadas.
Se le atribuyen actos personales: Él tienta. La primera vez que se nos presenta a este misterioso ser en la Palabra de Dios, aparece en esta calidad, incitando a nuestros primeros padres a desobedecer a su Hacedor. En Mateo 4:3, se le llama expresamente, “el tentador”. Y de nuevo, en 1 Corintios 7:5 y 1 Tesalonicenses 3:5, se advierte a los santos contra sus [maquinaciones]. Tentar implica designio, y argumenta inteligencia y cualidades morales, y éstas son inseparables de la personalidad.
Él acusa. “Acusar” implica, incuestionablemente, una entidad consciente y racional. “Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” (Ap. 12:10). Este versículo nos ofrece un destello de lo oculto y nos presenta a nuestro enemigo [acusando], maliciosamente, a los santos ante Dios. La Escritura nos ofrece dos ilustraciones sorprendentes de esta parte de su obra. En Job 1:9-11, lo encontramos acusando al viejo patriarca, y en Zacarías 3:1-5, se le ve de pie ante Dios para resistir al sumo sacerdote Josué. No podemos comentar ahora estos interesantes pasajes. Bendito es saber que todos los esfuerzos de Satanás en este sentido son vanos: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica” (Ro. 8:33).
**Él hace la guerra.**Ya hemos citado Apocalipsis 12:7 y 20:8-9 en otra conexión… Estos proporcionan otra prueba de que Satanás es un ser inteligente, aunque maligno.
Él hace milagros. Esto abre un amplio tema en el cual no podemos entrar ahora extensamente. Nos contentamos con dos referencias bíblicas. Cuando Moisés y Aarón obraron sus milagros ante el Faraón como credenciales de su comisión divina, leemos que “entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos” (Éx. 7:11, etc.). Y de nuevo, leemos acerca del “hombre de pecado” (el Anticristo) “cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).
**Él causa sufrimiento corporal.**Los dos primeros capítulos del libro de Job [muestran], claramente, que todas las pruebas y aflicciones que sobrevinieron a Job fueron causadas, directamente, por los ataques malignos del diablo. Al vindicarse a Sí mismo por sanar a un enfermo en el Día de reposo, nuestro Señor dijo: “Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?” (Lc. 13:16). Una vez más, después que el apóstol Pablo fue arrebatado al tercer cielo, le fue enviada una aflicción para que no se exaltara sobremanera por la abundancia de las revelaciones que había recibido y esta aflicción se describe como “un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás…” (2 Co. 12:7).
**Él obra en y a través de los malvados.**Así como leemos “porque Dios es el que en vosotros [los creyentes] produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Fil. 2:13), así también leemos que Satanás es “el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Ef. 2:2). Otra evidencia de sus actividades es proporcionada en Mateo 13. Imitando a nuestro Señor, Quien esparció la “buena semilla” en el campo, Satanás fue y sembró cizaña.
La tentación de nuestro Señor por Satanás demuestra que él es una persona. Ninguna mente imparcial puede leer cuidadosamente el cuarto capítulo de Mateo sin concluir que hemos registrado allí, un conflicto real entre dos personas —nuestro Señor Jesucristo y Satanás—. Si negamos que este último es definitivamente presentado ante nosotros como una persona, lógicamente debemos afirmar lo mismo del primero. Decir, en respuesta: “Admitimos que Cristo es una persona real, pero que el diablo debe ser considerado como una personificación del mal”, es una blasfemia, porque [pone en duda] el carácter de nuestro bendito Señor.
A diferencia de todo hijo caído de Adán, el cual está formado en iniquidad y concebido en el pecado, el Señor Jesucristo fue sin pecado. Él es “santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores” (He. 7:26). “No hay pecado en él” (1 Jn. 3:5). Él es “el Santo de Dios” (Mr. 1:24). Él declaró: “Viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Jn. 14:30). Como entonces no había maldad en nuestro bendito Salvador, el que lo tentó debió haber sido una persona externa.
Negar que Mateo 4 presenta a Satanás como una entidad personal es, o bien difamar el carácter de nuestro Señor o bien reducir toda la narración a un hablar ininteligible sin sentido. Todo lo que se dice de Satanás en este capítulo, indica y [muestra] que él es una persona tan real y verdadera como el propio Señor Jesús. El tentador “vino a él” (Mt. 4:3). Habló, sí, razonó y argumentó. Llevó a Cristo a la ciudad santa. Lo citó a Él desde los Salmos. Le mostró todos los reinos del mundo. Buscó la adoración del Salvador. A su Palabra, “se apartó de él por un tiempo” (Lc. 4:13). Todo lo cual es una prueba positiva —para alguien que cree en la inspiración divina de las Escrituras— de que Satanás es una persona viva.
Finalmente, el hecho de que la Palabra de Dios anuncie que Satanás será arrojado al abismo y después al lago de fuego, demuestra que es un ser responsable. Una mera abstracción no puede ser castigada. Lo que no es más que una negación, no puede ser atormentado. Lo que era incorpóreo5 e intangible, no podía ser “lanzado en el lago de fuego” (Ap. 20:10). El hecho de que las Escrituras declaren que Satanás será castigado es una evidencia concluyente de que él es una persona, y una persona dotada de responsabilidad moral.
Tomado de Satanás y su evangelio (Satan and His Gospel).
Arthur W. Pink (1886-1952): Pastor, maestro itinerante de la Biblia, autor; nacido en Nottingham, Inglaterra, Reino Unido.
Dondequiera que aparezca el mal, debe ser combatido por los hijos de Dios en el nombre de Jesús y en el poder del Espíritu Santo. Cuando el mal apareció en un ángel, inmediatamente hubo guerra en el cielo. El mal en los hombres mortales debe ser combatido por todos los hombres regenerados. Si el pecado viene aún a nosotros en la forma de un ángel de luz, debemos luchar contra él. Si viene con toda clase de engaños de injusticia, no debemos debatir ni un solo momento, sino comenzar la batalla de inmediato, si en verdad pertenecemos a los ejércitos del Señor. El mal está en su máxima expresión en el mismo Satanás: contra él luchamos. No es un adversario [inferior] de poca importancia. Los espíritus malignos que están bajo su control son, cualquiera de ellos, enemigos terribles; pero cuando Satanás mismo ataca personalmente a un cristiano, cualquiera de nosotros se verá en apuros. Pero aun si Satanás fuera diez veces más fuerte y astuto de lo que es, estamos obligados a luchar contra él: No podemos vacilar ni ofrecerle condiciones. El mal, en su forma más alta, más fuerte y más orgullosa, debe ser atacado por el soldado de la cruz, y nada debe poner fin a la guerra, sino la victoria completa. Satanás es el enemigo, el enemigo de enemigos. Es necesario que el hombre que espera vencer al enemigo de Dios y del hombre, tenga consigo la Omnipotencia. Destruiría a todos los piadosos si pudiera y, aunque no puede, tal es su odio inveterado [establecido desde hace mucho tiempo], que se preocupa por aquellos a quienes no puede devorar con un afán malicioso. —Charles H. Spurgeon
Footnotes
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Profundidades – En griego, “cosas profundas”. ↩
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Abstracción – Algo que sólo existe como una idea. ↩
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Reunir – Juntar y poner en orden. ↩
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Jerarquizada – Caracterizado por una secuencia de grados o niveles de rango. ↩
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Incorpóreo – Sin forma o existencia material; el diablo es un ser espiritual, no físico. ↩