Ayudas contra las artimañas de Satanás
Thomas Brooks (1608-1680)
Si Satanás tiene tal mundo de artimañas y estratagemas para atrapar y deshacer las almas de los hombres, entonces, en vez de asombrarte de que tan pocos se salven, siéntate y maravíllate de que alguno se salve, de que alguno escape de las asechanzas de este astuto cazador de aves, que tiende sus redes y arroja sus señuelos en todos los lugares, en todos los casos y compañías… [Así que] mi asunto principal será poner ante ustedes, algunas reglas y ayudas especiales contra todas sus artimañas.
La primera ayuda: Si ustedes no quieren ser engañados por ninguna de las artimañas de Satanás, entonces anden según las reglas. El que camina por la regla camina con más seguridad; el que camina por la regla camina más honorablemente; el que camina por la regla camina más dulcemente. Cuando los hombres desechan la Palabra, entonces Dios los desecha, y entonces, Satanás los toma de la mano y los lleva a las trampas a su antojo. El que se cree demasiado bueno para ser gobernado por la Palabra, será encontrado demasiado malo para ser propiedad de Dios; y si Dios no lo posee o no quiere poseerlo, Satanás lo derribará con sus estratagemas. Los que guardan la regla, serán guardados en la hora de la tentación. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra” (Ap. 3:10).
La segunda ayuda: Así como ustedes no quieren ser engañados con ninguna de las artimañas de Satanás, guárdense de vejar1 y contristar al Espíritu Santo de Dios. Es el Espíritu del Señor Jesucristo el que mejor puede descubrir las asechanzas de Satanás contra nosotros; sólo Él puede señalar todas sus tramas, descubrir todos sus métodos y capacitar a los hombres para escapar de esos pozos que él ha cavado para sus preciosas almas. ¡Ay!, si afligen a ese dulce y bendito Espíritu, Quien es el único que puede protegerlos de las profundidades de las intenciones de Satanás, ¿por quién serán protegidos? El hombre es una criatura débil y de ninguna manera capaz de descubrir las asechanzas de Satanás ni de evitarlas, a menos que el Espíritu del Señor le dé habilidad y poder; por lo tanto, quienquiera que esté afligido, esté seguro de que el Espíritu no está afligido por sus ofensas, ni por rechazar los cordiales2 y consuelos que Él pone delante de ti, ni por menospreciar y despreciar sus actos de gracia en los demás, ni por llamar hipocresía a la sinceridad, fantasía a la fe, etc., ni por atribuir al Espíritu aquellas cosas que son extravíos y frutos de sus propios corazones. El Espíritu del Señor es tu consejero, tu consolador, tu sustentador, tu fortalecedor. Es sólo el Espíritu el que hace a un hombre demasiado grande para que Satanás lo conquiste. “Mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo” (1 Jn. 4:4).
La tercera ayuda: Si ustedes no quieren dejarse engañar por ninguna de las artimañas de Satanás, entonces, esfuércense por conseguir más sabiduría celestial. ¡Ay, almas! Están en grandes tinieblas, no tienen sino un poco de lo que otros tienen y de lo que podrían haber tenido, si no se hubieran descuidado a ustedes mismos. Hay muchas almas que tienen conocimiento, pero hay pocas almas que tienen sabiduría. A menudo, hay mucho conocimiento, pero poca sabiduría para mejorar ese conocimiento. El conocimiento sin sabiduría es como el temple3 en un caballo ciego que, a menudo, es causa de la caída del jinete y de que sus huesos sean empujados contra las paredes. No es el cristiano más conocedor, sino el más sabio, el que ve, evita y escapa de las asechanzas de Satanás. “El camino de la vida es hacia arriba para el entendido [sabio]”, dice Salomón, “para apartarse del Seol abajo” (Pr. 15:24). La sabiduría celestial hace que un hombre se deleite en volar alto y cuanto más alto vuela un hombre, más fuera está del alcance de las trampas de Satanás. ¡Ay, almas! Necesitan mucha sabiduría celestial para ver dónde y cómo pone Satanás sus señuelos y trampas —sabiduría para encontrar los remedios apropiados contra sus artimañas y sabiduría para aplicar esos remedios oportuna, interna y eficazmente a sus propios corazones, de modo que puedan evitar las trampas que el maligno ha tendido para sus preciosas almas—.
La cuarta ayuda: Si ustedes no quieren ser engañados por ninguna de las artimañas de Satanás, entonces, opongan resistencia a las primeras insinuaciones de Satanás. Es seguro resistir; es peligroso disputar. Eva disputa y cae en el Paraíso (Gn. 3:1-24). Job resiste y vence en el muladar. El que juegue con el señuelo de Satanás, pronto caerá en el anzuelo de Satanás. La promesa de conquista se hace a la resistencia, no a la disputa: “Resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Stg. 4:7). ¡Ay, almas! Si resistieran mejor que disputar, aunque probablemente no fueran muy expertos en ninguna de las dos cosas, sus tentaciones serían menores y su fuerza para resistir sería mayor de lo que es ahora.
La quinta ayuda: Si ustedes no quieren caer en ninguna de las artimañas de Satanás, entonces, esfuércense por llenarse del Espíritu. El Espíritu del Señor es un Espíritu de luz y de poder; y ¿qué puede hacer un alma sin luz y sin poder “contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12)? No basta que tengas el Espíritu, sino que debes ser lleno del Espíritu o, de lo contrario, Satanás, ese espíritu maligno, será demasiado duro para contigo y sus conspiraciones prosperarán contra ti. Ésta es una dulce palabra del Apóstol: “Sed llenos del Espíritu” (Ef. 5:18), es decir, trabaja por la abundancia del Espíritu. El que piensa que tiene suficiente del Espíritu Santo, pronto se encontrará vencido por el espíritu maligno. Satanás tiene sus asechanzas para atraparte en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, en la fuerza y en la debilidad, cuando estás solo y cuando estás en compañía, cuando comienzas con los deberes espirituales y cuando te alejas de los deberes espirituales. Si no están llenos del Espíritu, Satanás será demasiado duro y astuto para ustedes. Los tomará, fácil y frecuentemente, en sus lazos y hará presa de ustedes para pesar de sus almas. Por lo tanto, trabajen más por tener sus corazones llenos del Espíritu que por tener sus cabezas llenas de ideas, sus tiendas llenas de mercancías, sus cofres llenos de plata o sus bolsas llenas de oro. [Así] escaparán de las trampas de este cazador y triunfarán sobre todas sus conspiraciones.
La sexta ayuda: Si ustedes no quieren caer en ninguna de las trampas de Satanás, entonces, manténgase humildes. Un corazón humilde yacerá en el polvo antes que levantarse para maldad y se separará de todo antes que de la paz de una buena conciencia. La humildad mantiene al alma libre de muchos dardos lanzados por Satanás y de las trampas que tiende, como los arbustos bajos están libres de muchos violentos vendavales y ráfagas de viento que sacuden y desgarran los árboles más altos. El diablo tiene poco poder para tentar al que es más humilde. Aquel que tiene una agraciada medida de humildad, no se ve afectado por las proposiciones de Satanás ni aterrorizado por sus amenazas… Dios ha dicho que encaminará a los humildes, que morará con los humildes y que colmará y saciará a los humildes (Sal. 25:9; Is. 57:15; Sal. 22:26). Y si las enseñanzas de Dios, las moradas de Dios, si los repartimientos de Dios, no evitan que el alma caiga en las asechanzas de Satanás, no sé qué lo hará. Y, por lo tanto, así como quieren ser felices al resistir a Satanás y benditos al triunfar sobre Satanás y todas sus asechanzas, manténganse humildes; repito, manténganse humildes.
La séptima ayuda: Si ustedes no quieren caer en ninguna de las asechanzas de Satanás, entonces, velen fuerte, atenta y constantemente (1 Ts. 5:6). Un alma segura es ya un alma atrapada. Aquella alma que no vele contra las tentaciones, caerá ciertamente, ante el poder de las tentaciones. Satanás obra con más fuerza sobre la imaginación cuando el alma está adormecida. La seguridad [falsa] del alma es la oportunidad de Satanás para caer sobre el alma y echar a perder el alma, como le sucedió a Josué con los hombres de Hai. La mejor manera de estar a salvo y seguro de todos los asaltos de Satanás es, como Nehemías y los judíos, velar y orar, y orar y velar. De esta manera, se volvieron demasiado duros para sus enemigos y la obra del Señor prosperó, dulcemente, en sus manos. Recuerden cómo Cristo reprendió a sus perezosos discípulos: “¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?” (Mt. 26:40). ¿Qué, no pueden velar conmigo? ¿Cómo, pues, morirán conmigo? Si no pueden soportar las palabras, ¿cómo soportarán las heridas? Satanás vigila siempre, astuta y maliciosamente, “buscando a quién devorar” o a quién beber o sorber, como dice el Apóstol en 1 Pedro 5:8. Satanás tiene mucha envidia de nuestra condición, de que gozaremos de ese Paraíso del que él fue expulsado y del que será apartado para siempre.
¿Guardará Satanás una astuta vigilancia y no guardarán los cristianos una santa vigilancia espiritual? Toda nuestra vida está llena de tentaciones. Satanás vigila todas las oportunidades para quebrantar nuestra paz, herir nuestras conciencias, disminuir nuestros consuelos, menoscabar nuestras gracias, manchar nuestras evidencias y enfriar nuestras seguridades. ¡Oh!, qué necesidad tenemos entonces, de estar siempre velando para no ser sorprendidos por esta serpiente sutil. La vigilancia incluye una vigilia, un despertar del alma. Es una observación continua y cuidadosa de nuestros corazones y caminos en todos los giros de nuestras vidas para que nos mantengamos cerca de Dios y de su Palabra.
La vigilancia no es otra cosa que el alma corriendo arriba y abajo, adelante y atrás, ocupada en todas partes; es el corazón ocupado y empleado en la observación diligente de lo que viene de nuestro interior y de lo que viene de fuera de nosotros y entra en nosotros. ¡Ay, almas! No están ya más a salvo y seguras que cuando están vigilantes… Un alma vigilante es un alma en vuelo, un alma fuera de peligro, un alma sobre una roca, un alma en un castillo, un alma sobre las nubes, un alma sujeta a los brazos eternos… Por lo tanto, es muy importante que estemos siempre en guardia.
La octava ayuda: Si ustedes no quieren caer en ninguna de las asechanzas y artimañas de Satanás, entonces, mantengan su comunión con Dios. Su fuerza para pararse y resistir los dardos de fuego de Satanás proviene de su comunión con Dios. Un alma en plena comunión con Dios puede ser tentada, pero no será conquistada fácilmente. Tal alma luchará hasta la muerte. La comunión con Dios proporciona al alma los mejores y más selectos argumentos para resistir las tentaciones de Satanás. La comunión es el resultado de la unión. La comunión es un intercambio recíproco entre Cristo y un alma llena de gracia. La comunión es la escalera de Jacob, en la que Cristo desciende dulcemente al alma, y el alma, por influencias divinas, asciende dulcemente a Cristo. La comunión con Cristo es muy estimulante, elevadora y fortalecedora… Mientras mantengan su comunión con Dios, serán demasiado fuertes para las “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”; pero si se apartan de su comunión con Dios, caerán, como otros, ante cada tentación. David permaneció en pie mientras mantuvo su comunión con Dios y triunfó sobre todos sus enemigos; pero cuando decayó en su comunión con Dios, entonces cayó ante sus enemigos que estaban en su propio seno y huyó ante los que perseguían su vida. Así sucederá con sus almas si no mantienen su comunión con Dios… Adán perdió su comunión con Dios y fue vencido por Satanás en el Paraíso. La comunión con Dios es un escudo en tierra, así como un ancla en el mar; es una espada para defenderlos, así como un bastón para sostenerlos; por tanto, mantengan su comunión.
La novena ayuda: Si ustedes no quieren caer en ninguna de las asechanzas de Satanás, entonces, no luchen contra Satanás con sus propias fuerzas, sino sacando cada día nuevas virtudes y fuerzas del Señor Jesús. Ciertamente, el alma que se enfrenta a cualquier tentación antigua o nueva sin nuevas fuerzas, sin nuevas influencias de lo alto, caerá ante el poder de la tentación. Puedes ver esto en Pedro cuando se apoyó en alguna antigua fuerza recibida —“Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mt. 26:33)— y, por lo tanto, cae tristemente ante una nueva tentación. Maldice, jura y niega tres veces [a Jesús] que tres veces se le había aparecido gloriosamente. ¡Ay, almas! Cuando se extienda la trampa, miren a Jesucristo, Quien es levantado en el Evangelio como lo fue la serpiente de bronce en el desierto y díganle: “¡Querido Señor! Aquí hay una nueva asechanza tendida para atrapar mi alma y la gracia recibida anteriormente, sin nuevos suministros de tu bendito seno, no me librará de esta asechanza. ¡Oh!, dame nuevas fuerzas, nuevo poder, nuevas influencias, nuevas medidas de gracia, para que pueda escapar de las asechanzas”. ¡Ay, almas! Recuerden esto: Que su fuerza para resistir y vencer no debe esperarse de las gracias recibidas, sino de las frescas y renovadas influencias del cielo. Deben apoyarse más en Cristo que en sus deberes; deben apoyarse más en Cristo que en los gustos y descubrimientos espirituales; deben apoyarse más en Cristo que en sus gracias o, de lo contrario, Satanás los llevará al cautiverio.
La décima ayuda: Si ustedes no quieren caer en ninguna de las asechanzas de Satanás, entonces, estén mucho en oración. La oración es un refugio para el alma, un sacrificio para Dios y un azote para el diablo. El corazón de David estaba, a menudo, más desafinado que su arpa. Él ora y, luego, a pesar del diablo, clama: “Vuelve, oh alma mía, a tu reposo” (Sal. 116:7). La oración es la puerta del cielo, una llave que nos permite entrar en el Paraíso. No hay nada como la oración para hacer infructuosas las conspiraciones; por eso, dice Cristo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación” (Mt. 26:41). Deben velar y orar, y orar y velar, si no quieren entrar en tentación. Cuando Senaquerib y Amán habían urdido conspiraciones y asechanzas para destruir a los judíos, ellos oraron y sus almas fueron libradas, y Senaquerib y Amán destruidos. A David le tendieron muchos lazos y esto lo puso a orar: “Guárdame”, dice él, “de los lazos que me han tendido, y de las trampas de los que hacen iniquidad. Caigan los impíos en sus propias redes, mientras yo… pasaré adelante” (Sal. 141:9-10). “Me han escondido”, dice él, “lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto a la senda; me han puesto lazos. Selah. He dicho a Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos” (Sal. 140:5-6). Saúl y muchos otros habían tendido lazos a David y esto lo pone en oración, ¡y así, los lazos son rotos y él es liberado! ¡Ay, almas! Tomen palabras para ustedes mismos y díganle a Dios que Satanás ha tendido sus lazos en todos los lugares y en todas las compañías; díganle a Dios que él cava profundamente y que tiene conspiración sobre conspiración, y artimaña sobre artimaña, y todo para arruinarlos. Díganle a Dios que no tienen habilidad ni poder para escapar de sus asechanzas; díganle a Dios que es una obra demasiado elevada y demasiado difícil para que la pueda realizar cualquier criatura creada… Díganle a Dios cómo su honor está comprometido a estar a su lado y a sacarlos de allí para que no los arruinen sus conspiraciones… Díganle a Dios cómo triunfarían los malvados si ustedes cayeran en las asechanzas de Satanás. Díganle a Dios del amor de Cristo, de la sangre de Cristo y de la intercesión de Cristo por ustedes para que puedan encontrar un camino para su escape. Díganle a Dios que si Él se honra en salvarlos de caer en las trampas de Satanás, ustedes le glorificarán hablando de su bondad y viviendo su bondad. Los cristianos deben hacer como Dédalo4 —cuando no pudo escapar por un camino en la tierra— [él] se fue por un camino en el cielo y ese es, el camino de la oración, que es el único camino que queda para escapar de las asechanzas de Satanás.
Tomado de Las obras completas de Thomas Brooks (The Complete Works of Thomas Brooks), ed. A. B. Grosart, Vol.1, 157-163; de dominio público.
Thomas Brooks (1608-1680): Predicador puritano no conformista inglés.
Una persona en un estado sin Cristo, sin gracia, está desnuda y desarmada, y por lo tanto, no es apta para pelear las batallas de Cristo contra el pecado y Satanás. O así, un alma fuera de Cristo, está desnuda y desprovista de toda armadura para defenderse contra el pecado y Satanás. —William Gurnall
Footnotes
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Vejar – Ofender, agraviar, injuriar, afrentar, denigrar. ↩
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Cordiales – Remedios médicos, una figura de cualquier cosa que reconforte, alegre o regocije. ↩
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Temple – Determinación o coraje para seguir adelante. ↩
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Dédalo – (Mitología griega) Inventor ateniense que construyó el laberinto del rey Minos de Creta y para escapar del laberinto, creó alas para él y para su hijo Ícaro. ↩