Carta Pastoral
Queridos hermanos, el 15 de agosto de 2024
En su Institución de la Religión Cristiana, Juan Calvino escribió: “Mientras Cristo esté separado de nosotros, no tenemos ningún beneficio de Él. Debemos ser injertados en Él como pámpanos en la vid”. En una generación posterior, J. C. Ryle escribió en Santidad: Su naturaleza, sus obstáculos, dificultades y raíces: “Por encima de todo, espero que ayuden a poner de manifiesto, la gran verdad de que la unión con Cristo es la raíz de la santidad y que muestren a los jóvenes creyentes el inmenso consuelo que Jesucristo ofrece a todos los que se esfuerzan por ser santos”. Charles Spurgeon predicó fervientemente: “¡La unión con Cristo te hace vivir! Mantén el gozo de esa unión para que puedas apreciarla claramente y disfrutar tu vida”. Y recientemente, el teólogo Robert Reymond declaró en Una nueva teología sistemática de la fe cristiana: “La unión con Cristo es la fuente de donde fluye toda bendición espiritual del cristiano —arrepentimiento y fe, perdón, justificación, adopción, santificación, perseverancia y glorificación—”. Afirmaciones como éstas abundan en la literatura Cristo-céntrica de todas las épocas y aparecen en algunas de las mejores obras teológicas y prácticas sobre la vida cristiana. ¿Y cuál es su consistente testimonio? La unión con Cristo es una doctrina vital.
Si éste es el caso, ¿por qué tan pocos cristianos la entienden? Quizá la pregunta más importante sea ésta: Si esta doctrina es tan importante —y creemos que lo es— ¿por qué hay tan pocos pastores que se regocijan en ella y la predican a los queridos hijos de Dios? Cristo es la fuente de toda bendición, no hay beneficios fuera de Él, ¡inmenso estímulo para la santidad, el gozo de la vida! ¿Cuán importantes son estas cosas para la vida cristiana? ¿Podría ser que muchos cristianos profesantes carezcan de gozo, consuelo y seguridad porque no entienden su unión con Cristo? Cuando el Espíritu de Dios nos ilumina, esta doctrina produce un gozo puro en Cristo, fomenta la dulce comunión con Cristo y llena el corazón creyente de santas convicciones para un santo caminar con Cristo. ¡Qué el Señor nos conceda luz y nos ayude a comprenderlo!
Con estas cosas en mente, les ofrecemos el nuevo número del Portavoz de la Gracia —Unión con Cristo—. A. W. Pink introduce esta profunda doctrina, describiendo la sobrecogedora maravilla de la unidad del creyente con Cristo Jesús. A continuación, John Murray ofrece un útil estudio de la naturaleza espiritual y mística de nuestra unión redentora con Cristo. Nuestra unión con nuestro amado Redentor, explica John Gill, encuentra su origen en el amor eterno que Dios, el Padre, tiene por su pueblo en Cristo. ¿Qué hace la diferencia entre un cristiano y un pecador perdido? David Martyn Lloyd-Jones nos dice que un creyente es en Cristo Jesús —vivificado, resucitado y sentado en los lugares celestiales juntamente con Él—. Si el Espíritu Santo nos regenera y nos une a Cristo, ¿qué papel desempeña la fe en la redención? William Cunningham explica el papel de la fe en la unión con nuestro Señor resucitado. Retomando un tema similar, pero enfocándose en la fe y la justificación en su relación con la unión, Jonathan Edwards sondea las profundidades de este importante tema. En un segundo artículo, A. W. Pink nos muestra el vínculo entre la santificación y la unión del creyente con el Señor Jesús. A continuación, Thomas Boston expone las implicaciones de nuestra unión con Cristo para ayudarnos a comprender que esta doctrina es el fundamento de nuestra felicidad temporal y eterna. Por último, Charles Spurgeon nos da una idea de nuestra muerte, sepultura y resurrección con Cristo en la ordenanza del bautismo.
Con la gloria de Cristo y el bien del pueblo de Dios en mente, entregamos de parte de nuestro Señor, este regalo de amor para ustedes: Sermones y artículos sobre un tema descuidado, pero un tema que llena el alma del pueblo de Dios con gozo indecible. Pastores, padres, hijos —por favor, lean, mediten y oren sobre las verdades que exponen estos fieles predicadores y maestros—. Les hará bien: como dijo Spurgeon: “Mantengan el gozo de esa unión para que puedan apreciarla claramente y disfrutar de su vida”.
Jeff Pollard