Meditación ocasional19

William Bates (1625-1699)

La meditación ocasional1 es cuando el alma espiritualiza2 cada objeto, cuando la comprensión es como un alambique que destila todo lo que ve y observa para bien de su alma. Ésta es la química espiritual que convierte todos los metales en oro. Nuestro bendito Salvador fue el ejemplo más insigne de esto: Extraía materia espiritual de objetos naturales. El evangelio está lleno de parábolas de este tipo.

El cristiano debe esforzarse por ver todas las cosas en Dios y Dios en todas las cosas. Cada arroyuelo debiera llevarlo al manantial. Todas las cosas aquí en la tierra debieran ser una escalera para elevar su alma a Dios. Hablaré más de esta meditación ocasional porque es de mucha utilidad y el que la descuida (1) deshonra a Dios, (2) daña su propia alma y (3) descuida la creación. Tocaré ahora las meditaciones que pueden surgir por la variedad de objetos a nuestro alrededor.

(1) Refleja deshonra a Dios. La finalidad de la creación es que Dios tenga y reciba tributo de honra y alabanza; por lo tanto, Dios ha infundido un alma capaz de razonar en el cuerpo del hombre para que pueda ser una criatura capaz de pensar haciéndolo apto para meditar. Este deber se aplica a todos los seres racionales. Vea Job 38:7, donde el Señor habla acerca de la obra de la creación, cuando “alababan todas las estrellas del alba”. Así como las aves cantan al rayar el día, en la mañana de la creación los ángeles cantaron al unísono, y Dios espera lo mismo del hombre porque le dio un alma capaz de razonar. Nuestros cinco sentidos son puertas por las que los objetos exteriores se nos transmiten y el alma debe tomar nota de ellos. Justamente con este propósito, creó Dios al hombre el último día de la creación: cuando hubo preparado un banquete3, trajo al hombre como su huésped y cuando le brindó un palacio4, hizo al hombre para que viviera en él. ¿Y por qué razón si no para que glorificara al Creador? Cuando Dios hubo adornado los cielos con las estrellas y la tierra con flores, creó al hombre para que le diera la alabanza por todo. El primer día de reposo fue instituido con este fin: que los hombres bendijeran solemnemente a Dios por la creación del mundo.

(2) El que no medita cuando se presenta la ocasión, daña su propia alma. El que usa [cosas creadas] y no aprende de ellas, se pierde la mejor parte que debiera disfrutar. Las cosas creadas [prefiguran] la majestad infinita de lo que hay en lo alto. ¿Se contenta el hombre para su alimento con la fotografía de un apetitoso corte de carne? ¿Nos contentaremos con disfrutar meramente de [la creación] sin ascender a Dios? El que nos ha dado las cosas creadas, lo ha hecho con el fin de que fueran instrumentos para elevar el alma hasta Él.

(3) Descuida la creación. No hay nada dentro de todo el circuito de la naturaleza que no sea de algún provecho para elevar nuestra alma a Dios. Desde el sol hasta la roca, desde el cedro hasta la violeta, cada cosa creada tiene una voz para enseñarnos algo acerca de Dios. Todo este mundo es una escuela para el hombre. Todas las cosas creadas nos dicen: Hay un Dios. Ahora, si descuidamos aprovecharlo cuando meditamos, consecuentemente, descuidamos la creación. Toda la creación es un instrumento bien afinado y al hombre le toca hacer la música, y si no elevamos nuestros pensamientos a Dios por medio de nuestra meditación, erramos. No daré por terminado el tema sin enunciar antes los beneficios que el alma obtiene de ella.

1. Dispone y prepara el alma para admirar y alabar a Dios.¿Por qué razón prefieren los hombres maravillarse más por los efectos del arte que de las obras de Dios en la naturaleza, si no es por el hecho de que no meditan en ellas —de manera que muchos colocan a Dios en una posición inferior que un pintor o escultor—? La alabanza y admiración son la expresión de la comprensión de la excelencia de un objeto. Ahora, cuando leamos el libro de la creación, tendremos motivos para alabar a su Autor. Cuando levantamos la vista y reflexionamos sobre los cielos, llegamos a la conclusión de que es Dios quien ha extendido esa hermosura sobre nuestra cabeza. Cuando bajamos la vista y consideramos la vastedad de la tierra —que cuelga en el aire, que es tan débil que ni puede sostener una pluma— y que está fundada por el poder de Dios. Cuando consideramos la vasta extensión de las aguas en el mar y que un elemento tan furioso sea contenido por la arena, que es la más débil de las cosas, ¡cómo debiera enseñarnos esto a admirar su poder! El que quiera conversar con la creación por medio de la meditación, aprendería a admirar la insondable sabiduría, la bondad indescriptible y el infinito poder de Dios.

2. Dispone el alma para la alabanza como para la acción de gracias. Ahora, esto difiere de la alabanza así: Cuando alabo algo, respeto su valor; cuando estoy agradecido por algo, respeto mi interés en él. Ahora, cuando consideramos este mundo grandioso y [que] todas las cosas aquí en la tierra fueron hechas para gloria de Dios y el uso del hombre, se elevarán nuestras acciones de gracias y se avivará nuestro amor por Él. ¿Cuál es la razón por la que agradecemos más las pequeñas cortesías de los hombres que los ricos beneficios de Dios, si no es porque no queremos meditar en ellos?

**3. Esta meditación ocasional sobre la creación es un excelente fundamento para nuestra fe y dependencia de Dios.**Nuestro Señor Jesús exhorta a sus discípulos a creer su llamado. Dijo Él: “Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos…¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre… Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos” (Mt. 6:28-29; 10:29, 31). El cristiano debe considerar que “Dios es el gran Señor de la familia del cielo y de la tierra; provee lo necesario para todas sus criaturas. Y si mi Dios cuida de todas estas cosas que son inferiores a mí, cuánto más me cuidará a mí” porque el argumento que Cristo da es: “Más valéis vosotros que muchos pajarillos”.

4. Esta meditación ocasional es el medio para curar la parte más depravada de nuestra vida. Porque, ¿cuál es la parte más perversa de la vida del hombre? _Sus vanos pensamientos._Como en la naturaleza, no hay vacuidad ni vacío, sino que un recipiente está lleno de líquido o de aire. Cuanto más lo llenamos de agua, más aire sale de él. Entonces, si llenamos nuestra alma con estas meditaciones ocasionales, echamos fuera los pensamientos vanos y viles. Oh, es un temperamento raro cuando un cristiano está siempre volando, cuando es como los rayos del sol que tocan la tierra, pero el cuerpo del sol está fijo en el cielo. Es lo mismo con el cristiano que vive en el mundo, pero disfruta de Dios.

5. Esta meditación ocasional avivará tu obediencia a Dios. Considerar que esto es así con nosotros mismos, que siempre somos sostenidos con los recursos de su Providencia, nos motiva a servirle. Cualquier señor espera el servicio de aquellos a quienes alimenta y sostiene; de la misma manera, si consideramos que [el Señor] siempre nos sostiene por su gracia y que todo lo bueno que nos es dado es fruto de la abundancia de Dios, que por una ley perpetua todas las cosas creadas llevan a Dios lo cual, a su vez, aumentará tu obediencia a Él.

El sol sigue siempre su curso sin error ni alteración. Todas las cosas creadas aquí en la tierra, contradirán su propia naturaleza para sujetarse a la voluntad de Dios. Este tipo de meditación avivará nuestra obediencia.

En resumen, la meditación ocasional nos trae esta ventaja: El mundo, que es la morada del hombre, es hecho templo de Dios. Por consiguiente, todas las cosas creadas son utilizadas según los designios y propósitos de Dios, para lo que fueron creadas, cuando todos estos rayos de bondad que brillan del Padre de las luces vuelven a reflejarse en Él.

Tomado de Las obras completas del rev. William Bates(The Whole Works of the Rev. William Bates), ed. W. Farmer, Tomo 3 (Harrisonburg, VA: Sprinkle Publications, 1990), 117-120, www.sprinklepublications.net.


William Bates (1625-1699): Presbiteriano inglés, nacido en Londres, Inglaterra, Reino Unido.

Meditar en la Palabra de Dios es uno de los medios de gracia y crecimiento espiritual más importante; de hecho, no puede haber sin ella, un progreso auténtico en devoción vital y práctica. La meditación sobre cosas divinas no es opcional, sino obligatoria porque es algo que Dios nos ha mandado atender. La orden que Josué recibió, no se limitaba a sí mismo, sino que fue dirigida a todo el pueblo de Dios. De ninguna manera está solo. “Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy” (Dt. 32:46). “Examina la senda de tus pies” (Pr. 4:26), “Meditad sobre vuestros caminos” (Hag. 1:7). “Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras” (Lc. 9:44), lo cual no pueden hacer, a menos que pensaran en ellas con frecuencia. “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable… en esto pensad” (Fil. 4:8). Es un arte sacro y un hábito recomendado como práctica y ejemplo de los santos: Isaac (Gn. 24:62), David (Sal. 119), la madre de nuestro Señor (Lc. 2:19, 51). Aunque la meditación es un deber y una gran ayuda moral y espiritual, pocos son los que la practican. La excusa usual de los que la descuidan es: Estoy demasiado ocupado, mi vida está tan abarrotada de tantos deberes y preocupaciones que, ay, no tengo el tiempo libre para una tranquila meditación… Entonces, está usted actuando en las fuerzas de la carne y es poco menos que un esclavo. Dios no es ningún capataz egipcio. El yugo de Cristo es fácil y su carga es ligera, y si nuestra “carga” es pesada, es una que nosotros mismos nos impusimos. Dios no llama a un estilo de vida que deja fuera las necesidades de nuestra alma e implica el descuido de nuestros intereses eternos. —A.W. Pink

La finalidad del estudio es el conocimiento, pero la finalidad de la meditación es la santidad. —Thomas White

Cuando por fe, contemplamos la gloria de Cristo al meditar en su persona divina-humana, hemos de verlo, no sólo como glorioso en Él mismo. En cambio, hemos de poner el mejor esfuerzo por dejar que esa gloria llene nuestro corazón de amor, admiración, adoración y alabanza a Él, de manera que nuestra alma sea transformada a su imagen. —John Owen

Footnotes

  1. Ocasional – Que surge de una ocasión o sirve como ocasión (en este caso, contemplar la naturaleza es ocasión para meditar); no en sentido de ocurrir de cuando en cuando.

  2. Espiritualiza – Da un significado espiritual.

  3. El fruto de los árboles del Jardín.

  4. El Jardín del Edén.