Jesús y las obras de Dios

W. G. T. Shedd (1820-1894)

Al Hijo de Dios se le atribuyen obras divinas: 1. La creación:… “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Jn. 1:3). “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Col. 1:16-17); Dios “nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo” (He. 1:2); “mas del Hijo dice… Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos” (He. 1:8, 10)1.

  1. Preservación: “El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (He. 1:3); “y todas las cosas en él subsisten” (Col. 1:17); “mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Jn. 5:17).

  2. Milagros realizados por Cristo en persona o a través de sus apóstoles, especialmente, la resurrección de los muertos: “Porque como el Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida” (Jn. 5:21). “Yo le resucitaré en el día postrero” (Jn. 6:40). Cristo apela a estos milagros como prueba de su divinidad: “Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado” (Jn. 5:36).

Socino2 afirmó que la creación atribuida a Cristo es la creación espiritual secundaria. Esto no es así porque (a) Juan 1:3, habla de forma absoluta, sin ninguna calificación, la cual habría sido necesaria, si se pretendiera una clase particular de creación. (b) Se menciona, expresamente, la creación universal sin excepción (“nada”3). (c) No se trata, exclusivamente, de la creación espiritual, es decir, la Iglesia, porque aquella parte del mundo que “no le conoció” (Jn. 1:10) fue creada por Él. Y (d) Pablo extiende la creación por Cristo a todas las criaturas, visibles e invisibles (Col. 1:16) —tanto a los ángeles como a los hombres— y habla de la segunda creación espiritual posterior (Col. 1:18).

Socino también afirmó que la participación de Cristo en la creación es instrumental4 (Jn. 1:3: “a través de él”5). La respuesta es (a) que no puede haber participación instrumental en una obra como la creación ex nihilo6; un instrumento debe tener materiales para trabajar, pero en la creación no hay ninguno. (b) La misma preposición7 se aplica a Dios: “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas” (Ro. 11:36). “Pablo, apóstol, (no de los hombres, ni por hombre, sino por [δια - a través de] Jesucristo, y por Dios el Padre, que lo resucitó de entre los muertos)” (Gá. 1:1). (c) La creación, no sólo es “por medio de él”8 (Col. 1:16), sino “para él”9 (Col. 1:16). Cristo es, tanto el fin último como la causa primera; y (d) la creación, no sólo es “por él”, sino también “en él”10 (Col. 1:17). El universo tiene su base de sustentación en Cristo (“todas las cosas en él subsisten”11), como se dice que el hombre vive en Dios [“Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos”] (Hch. 17:28). Cuando la creación se atribuye particularmente al Padre, no se excluye al Hijo, como tampoco se excluye al Padre cuando la redención se atribuye particularmente al Hijo.

Se afirma que el poder de Cristo para hacer milagros era delegado12, como el de los apóstoles y profetas. Esto es un error porque (a) el poder milagroso emanaba de Él como de la fuente original: “¿Creéis que puedo hacer esto?” (Mt. 9:28)13. (b) Los apóstoles afirmaban que no hacían milagros en su propio nombre, sino en el nombre de Cristo: “Jesucristo te sana” (Hch. 9:34). “Y por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este esta completa sanidad” (Hch. 3:16); “sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano” (Hch. 4:10). Compárese Mateo 14:33 (“Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron”) con Hechos 14:15 (“Varones, ¿por qué hacéis esto?”). Cuando Cristo agradece al Padre por haber escuchado su oración (Jn. 11:41), hay que notar que es una oración en su oficio de mediador y que la ofrece para que el pueblo tenga una prueba de su misión divina (11:42). No es que se sintiera incapaz de obrar el milagro y necesitara que se le diera poder para el acto, sino que deseaba que los espectadores —“la multitud que está alrededor”— supieran que Él y el Padre eran un mismo ser en todos los actos y palabras. Si los espectadores hubiesen visto a Lázaro resucitado de entre los muertos sin ninguna alusión al Padre eterno y sin levantar la mirada filial14, habrían sido propensos a separar a Cristo del Padre como una especie de Dios separado e independiente. Con respecto a esta oración, Cristo dice: “Yo sabía que siempre me oyes” (Jn. 11:42), dando a entender que su oración no es como la de un simple hombre, que puede ser o no escuchada, según Dios lo considere mejor. (c) La obra de la salvación en sus diversas partes, se atribuye a Cristo: Redención (Hch. 20:28)15; elección (Jn. 13:18)16; llamamiento eficaz (Jn. 10:16; Mt. 9:13); santificación (Ef. 5:26); misión del Espíritu (Jn. 16:7, 14; 15:26); defensa contra los enemigos (Jn. 10:10); don de la vida eterna (Jn. 10:28)17; resurrección del cuerpo (Jn. 5:21); juicio final (Jn. 5:22; Hch. 17:31); Cristo es llamado el Señor de la Iglesia (Ef. 4:5) y el esposo de la Iglesia (5:25), este último es el título dado a Jehová en referencia a Israel (Is. 54:5).

La adoración religiosa en sus diversos actos, se rinde al Hijo de Dios, es decir, la fe: “Creed también en mí” (Jn. 14:1)18; la esperanza: “Bienaventurados todos los que en él (Hijo) confían” (Sal. 2:12); pero “maldito el varón que confía en el hombre” (Jer. 17:5); la adoración: “Adórenle todos los ángeles de Dios” (He. 1:6); “honrad al Hijo” (Sal. 2:12); “porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre” (Jn. 5:22-23); “en el nombre de Jesús se doble toda rodilla” (Fil. 2:10); la invocación de bendición: (a) La gracia, la misericordia y la paz se imploran a Cristo, no menos que al Padre; los creyentes son descritos como aquellos que “invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (1 Co. 1:2; Hch. 9:14); Esteban invoca a Cristo para que reciba su espíritu al morir (Hch. 7:59). (b) Se invoca la gloria y el honor para Cristo en relación con el Padre “que está sentado en el trono” (Ap. 5:13). (c) Doxología19 a Cristo (1 P. 4:11; 2 Ti. 4:18; Ap. 1:6; 2 P. 3:18). Dice Atanasio20: “‘Que Dios y su ángel Gabriel o Miguel, te concedan’, sería un tipo de oración nueva y extraordinaria. Pero ‘Que Dios Padre y su Hijo Jesucristo te concedan’ es perfectamente conforme a la Escritura” (Oraciones 3.12)21.

Tomado de Teología Dogmática (Dogmatic Theology), Vol. 1, de dominio público.


William Greenough Thayer Shedd (1820-1894): Teólogo y educador presbiteriano; nacido en Acton, Massachusetts, E.U. Murió en la ciudad de Nueva York. Fue calvinista y uno de los más notables teólogos sistemáticos de la Iglesia presbiteriana americana. Su gran obra fue Teología Dogmática (3 vols., 1888-1894). Fue el editor de las Obras completas de Coleridge (7 vols., Nueva York, 1894).

Ahora, el significado cristiano del término “deidad de Cristo” es bastante claro. El cristiano cree que hay un Dios personal, creador y gobernante del universo, un Dios que es infinito, eterno e inmutable. Así que cuando el cristiano dice que Jesucristo es Dios o cuando dice que cree en la deidad de Cristo, quiere decir que, esa misma persona que es conocida por la historia como Jesús de Nazaret, existía antes de hacerse hombre, desde toda la eternidad como Dios infinito, eterno e inmutable, la segunda Persona de la santa Trinidad. —J. Gresham Machen

Ésta es la gloria del Evangelio, y de toda verdad y doctrina contenida en él: Que Cristo es Dios, Dios verdadero y el mismo Dios, Uno en la misma e incomprensible divinidad con el Padre y el Espíritu, el Creador de todos los mundos, seres y cosas, el Sustentador de todas las cosas visibles e invisibles, el único Salvador… Él es el verdadero Dios y la vida eterna. Que podamos vivir, continuamente, en esta convicción. —Samuel E. Pierce

Footnotes

  1. Nota del editor – Si un personaje realiza actos que son prerrogativa exclusiva de Dios, o si realiza todos los actos o, al menos, una amplia gama de ellos, que, normalmente, se asocian con Dios a lo largo del tiempo —desde la creación a través de la historia y hasta la consumación inclusive— entonces, tales actos demuestran que, en efecto, es Dios. Sobre esta base, estamos en terreno firme al identificar a Jesús como Dios. Los cielos y la tierra —es decir, el universo— son obra suya (He. 1:10-12). Nada fue hecho sin Él (Jn. 1:3). Todas las cosas fueron creadas por medio de Él y para Él (Col. 1:16). Él sustenta el universo (Col. 1:17; He. 1:3). En su ministerio terrenal, demostró el control soberano divino sobre las fuerzas de la naturaleza (Mt. 8:23-27; 14:13-33). Su palabra es la divina “palabra del Señor” (Hch. 8:25; 13:44, 48-49). Él perdona los pecados (Mr. 2:1-12; Col. 3:13). Él envía el Espíritu Santo e imparte dones espirituales (Jn. 20:22; Hch. 2:33; 1 Co. 12:4-5; Ef. 4:8-11). Da la vida a quien Él quiere (Jn. 5:21, 26). Él juzga a todas las personas para que todos le honren como honran al Padre (Jn. 5:22-23; 2 Co. 5:10) (Bowman & Komoszewski, Poniendo a Jesús en su lugar [Putting Jesus in His Place], 273).

  2. Faustus Socinus (1539-1604) – En español, Fausto Socino. Teólogo italiano que negó la doctrina de la Trinidad, la deidad de Cristo (haciéndolo un mero hombre), y la deidad y personalidad del Espíritu Santo. Socino también negó que Cristo ofreciera alguna expiación (o satisfacción) a Dios por los pecadores, así como la predestinación, el pecado original, la depravación radical y el infierno eterno. El socinianismo ayudó a dar lugar al unitarismo en Inglaterra y, posteriormente, en las colonias americanas.

  3. Nada – (Griego = οὐδὲ ἓν). “Ni una cosa”.

  4. La participación de Cristo… instrumental – Socino enseñó que Cristo no era deidad y, por lo tanto, no tenía poder en Sí mismo para crear; más bien, era, simplemente, un instrumento a través del cual Dios creó todas las cosas.

  5. A través de él – (Griego = δι᾽ αὐτοῦ). “A través de Él”; en RVR1960 = “Por él”.

  6. Ex nihilo – De la nada.

  7. La misma preposición – (Griego = δι᾽ αὐτοῦ). “A través de Él”; en RVR1960 = “Por él”.

  8. Por medio… – (Griego = δι᾽ αὐτοῦ). “A través de Él”; en RVR1960 = “Por medio de él”.

  9. Para Él – (Griego = εἰς αὐτὸν).

  10. En Él – (Griego = ἐν αὐτῷ). “En Él”; en RVR1960 = “En él”.

  11. Todas las cosas en él subsisten – (Griego = ἐν αὐτῷ συνέστηκε). “En Él todas las cosas se mantienen unidas”; en RVR1960 = “Y todas las cosas en él subsisten”.

  12. Delegado – Autorizado como un funcionario para ejercer alguna función específica; por lo tanto, el argumento es que Cristo no tenía poder en Sí mismo, sino que sólo recibió la capacidad de hacer milagros de la misma manera que los apóstoles y profetas.

  13. Nota del editor – Una cuarta característica general de la enseñanza del Nuevo Testamento sobre Cristo, se refiere al control que se le atribuye sobre el mundo exterior. Las leyes de la naturaleza son ordenadas por Dios. Sólo Él puede cambiarlas o suspenderlas. Un milagro, por lo tanto, o cualquier evento que implique tal cambio o suspensión, es una evidencia de la operación inmediata del poder divino. El agente eficiente, por lo tanto, en la realización de un milagro debe poseer el poder divino. Cuando Moisés, los profetas o los apóstoles obraron milagros, rechazaron, expresamente, la idea de que fuera por su propia eficiencia. “¿Por qué ponéis los ojos en nosotros”, dice el apóstol Pedro, “como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a este?” (Hch. 3:12). Cuando Moisés dividió el Mar Rojo, la eficacia por la que se produjo ese efecto, no estaba más en él que en la vara con la que golpeó las aguas. Cristo, sin embargo, obró milagros por su propio poder inherente y fue a su eficiencia que los Apóstoles atribuyeron los milagros realizados por medio de ellos. Fue su Nombre o la fe en Él, como enseñó Pedro al pueblo, lo que efectuó la curación instantánea del cojo (Hch. 3:16). Cristo nunca refirió este poder milagroso a ninguna fuente fuera de Sí mismo; lo reclamó como su propia prerrogativa y confirió el poder a otros. Él dijo de Sí mismo que tenía poder para dar su vida y poder para volver a tomarla (Jn. 10:18); que tenía “vida en sí mismo” y podía dar vida a cuantos quisiera (Jn. 5:25-26; 17:2); “He aquí que os doy” —dijo a sus discípulos— “potestad para hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo” (Lc. 10:19). Cada milagro de Cristo, por tanto, fue una manifestación visible de su divinidad. Cuando sanó a los enfermos, abrió los ojos de los ciegos, restableció a los cojos, resucitó a los muertos, alimentó a miles de personas con unos pocos panes y calmó la furia del mar, fue mediante una palabra, por el ejercicio sin esfuerzo de su voluntad. Así, manifestó su gloria, dando una demostración ocular [visible] a los que tenían ojos para ver que Él era Dios en forma de hombre (Hodge, Teología Sistemática [Systematic Theology], Vol. 1, 503-504).

  14. Filial – Devoto; que tiene la relación de un hijo con un padre.

  15. Nota del editor – Si Él no fuera el Dios poderoso, nunca podría haber obrado y obtenido la redención y la salvación de su pueblo, por su propio brazo. Lo que dio virtud y eficacia a su sangre, para comprar a su Iglesia y a su pueblo, y limpiarlos de sus pecados, es su deidad y, también, a su justicia para hacerla justificante ante Dios; y a su sacrificio para hacerlo expiatorio [que sirve para satisfacer] del pecado y aceptable a Dios (Gill, Un cuerpo de divinidad [Body of Divinity], 117).

  16. Nota del editor – Los elegidos son llamados sus elegidos (Mt. 24:31). “Yo sé a quienes he elegido” (Jn. 13:18). “Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Jn. 15:16). “Antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Jn. 15:19) (Brooks, La llave de oro para abrir los tesoros ocultos [The Golden Key to Open Hidden Treasures], 159).

  17. Nota del editor – La concesión de vida eterna. Juan 10:27-28: “Mis ovejas oyen mi voz… y yo les doy vida eterna”. Cristo es el príncipe y el principio de la vida y, por lo tanto, fuera de Él, todos están muertos mientras viven (Col. 3:3-4). La vida eterna es un don demasiado grande para que lo dé cualquiera, sino… Dios (Brooks, La llave de oro para abrir los tesoros ocultos [The Golden Key to Open Hidden Treasures], 159).

  18. Nota del editor – Él también promete a todos los que creen en Él, la vida eterna. Él tiene poder para vivificar o dar vida a cuantos quiera. “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen: Y yo les doy vida eterna” (Jn. 10:27-28). “Todo aquel que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día postrero” (Jn. 6:40). “Al que venciere le daré a comer del árbol de la vida” (Ap. 2:7). “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de vida” (Ap. 2:10). “Me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día” (2 Ti. 4:8). “La paz os dejo, mi paz os doy: yo no os la doy como el mundo la da” (Jn. 14:27). “Creéis en Dios, creed también en mí” (Jn. 14:1). “Voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Jn. 14:2). “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:3). “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt. 11:28). Es obvio que el mismo Dios infinito, no puede prometer ni dar nada más grande o elevado que lo que Cristo da a su pueblo. Se les enseña a mirar a Él como la fuente de todas las bendiciones, el dador de todo bien y todo don perfecto (Hodge, Teología Sistemática [Systematic Theology], Vol. 1, 503).

  19. Doxología – Expresión de alabanza a Dios.

  20. Atanasio (c. 295-373) – Teólogo griego y obispo de Alejandría, Egipto; defensor de la deidad de Cristo contra la herejía arriana.

  21. Teología Dogmática (Dogmatic Theology), Vol. 1 (Nueva York: Scribner’s Sons, 1888), 323.