Siete marcas de los falsos maestros

Thomas Brooks (1608-1680)

La primera característica:_Los falsos maestros son complacientes._Predican más para complacer el oído que para beneficiar a sus corazones: “Que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras” (Is. 30:10). “Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?” (Jer. 5:30-31). Manipulan las cosas sagradas con ingenio y ligereza1, en lugar de hacerlo con temor y reverencia. Los falsos maestros son destructores de las almas. Son como cirujanos viles que cubren la herida, pero nunca la curan… Los falsos maestros son los mayores enriquecedores del infierno… Tales maestros son suaves y dulces, pero envenenan el alma (Jer. 23:16-17).

La segunda característica: Los falsos maestros son muy buenos para arrojar suciedad, desprecio y reproches sobre las personas, los nombres y méritos de los embajadores más fieles de Cristo. Eso es lo que hicieron Coré, Datán y Abiram acusando a Moisés y Aarón de haber tomado demasiado sobre ellos, en vista de que toda la congregación era santa (Nm. 16:3). “Ustedes se han tomado demasiada responsabilidad, demasiado poder, demasiado honor, demasiada santidad; ¿acaso son ustedes superiores a los demás para que tomen tanto?”. Y los profetas falsos de Acab cayeron sobre el buen Micaías, golpeándolo a falta de mejores razones (1 R. 22:10-26). También, el ministerio de Pablo, ese gran Apóstol de los gentiles, y su reputación, sufrieron a causa de los maestros falsos: “Porque a la verdad, dicen, las cartas son duras y fuertes; más la presencia corporal débil, y la palabra menospreciable” (2 Co. 10:10). Lo menospreciaban en lugar de admirarlo. Lo consideran un ignorante, en lugar de una persona docta. Y la misma dura realidad, sufría el Señor Jesús por parte de los escribas y fariseos, quienes se esforzaban por edificar su propio mérito sobre las ruinas de la reputación del Maestro. Y nunca antes, ha obrado Satanás en este sentido, más que en estos días (Mt. 27:63). ¡Ay! la suciedad, la inmundicia y el desprecio arrojado sobre aquellos de quienes el mundo no es digno…

La tercera característica: Los falsos maestros son difusores de las estratagemas y visiones de sus propias mentes y corazones. “Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan” (Jer. 14:14). “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová” (Jer. 23:16). ¿Acaso no hay multitudes en esta nación, cuyas visiones no son más que ilusiones doradas, vanidades mentirosas y fantasías de mentes enfermas? Estos son grandes benefactores de Satanás que la justicia divina condenará en el infierno como los más grandes malhechores, si el Médico de las almas no lo impide.

La cuarta característica: Los falsos maestros ignoran los asuntos trascendentes y de peso, tanto de la Ley como del Evangelio, y se basan sobre todo, en aquellas cosas sin importancia y sin motivo de preocupación para las almas de los hombres. “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman” (1 T. 1:5-7). “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (Mt. 23:23). Los falsos maestros son precisos en cuanto a los puntos menores de la ley, pero negligentes con los mayores. “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales” (1 T. 6:3-5)… La creación gime por culpa de ellos, y para ellos está preparado el infierno (Mt. 25:41).

La quinta característica: Los falsos maestros esconden y colorean sus principios peligrosos e imposturas del alma con discursos hermosos y pretensiones plausibles, con nociones elevadas y expresiones doradas. Muchos en estos días, viven embrujados y engañados por palabras magníficas, elevados discursos y términos majestuosos de los engañadores, a saber: Iluminación, revelación deificación, ardiente triplicidad, etc., como las prostitutas que se pintan el rostro, y cubren y perfuman sus lechos para seducir y engañar a las almas simples, los falsos maestros pondrán una gran cantidad de pintura y adornos en sus principios y blasfemias más peligrosas para poder engañar y confundir mejor a las pobres almas ignorantes. Ellos saben que el veneno azucarado es dulce de tragar. Envuelven en oro sus píldoras perniciosas y fatales para el alma. Las Escrituras quedan al margen…

La sexta característica: Los falsos maestros se esfuerzan más para que los demás coincidan con sus opiniones, que en mejorarlos en sus conversaciones. “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros (Mt. 23:15). Se ocupan de la mente de los hombres. Su obra no es mejorar el corazón de los hombres y recomponer sus vidas. En esto, se parecen mucho a su padre el diablo que no escatima esfuerzos para conseguir prosélitos.

La séptima característica: Los falsos maestros hacen mercadería de sus seguidores. “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2 P. 2:1-3). Tienen más en cuenta vuestros bienes que vuestro bien y se preocupan más por servirse ellos mismos que en salvar vuestras almas. Para poder tener vuestros bienes, no les importa que Satanás posea vuestras almas (Ap. 18:11-13). Para poder tomar mejor vuestro dinero, sostendrán principios que son muy indulgentes con la carne. Los falsos maestros son los grandes adoradores del becerro de oro (Jer. 6:13).

Ahora, por estas características los puedes conocer y así evitarlos, y librar vuestras almas de sus peligrosas trampas; que así sea, mis oraciones se unirán con las vuestras en el trono de gracia.

Tomado de Remedios valiosos contra los ardides de Satanás (Precious Remedies against Satan’s Devices) en Las obras completas de Thomas Brooks (The Complete Works of Thomas Brooks), Tomo I, reimpreso por The Banner of Truth Trust.


Thomas Brooks (1608-1680): Predicador y autor congregacionalista; sepultado en Bunhill Fields, Londres, Reino Unido.

Ahora, nadie más que el que ha hecho previamente una profesión de fe en Cristo y el Evangelio, puede ser llamado apóstata. —Juan Calvino

Footnotes

  1. Ligereza – Frivolidad e irreverencia.