En Su justicia, Dios condenó a la humanidad y demandó satisfacción completa por nuestros crímenes contra Él. En amor, Dios cargó con la humanidad, llevó nuestros pecados, sufrió el castigo que merecíamos y murió en nuestro lugar. El mismo Dios, cuya justicia demandaba satisfacción por nuestro pecado, hizo satisfacción ofreciéndose a Sí mismo en nuestro lugar. ¡Esto es lo que hace al evangelio verdaderamente buenas noticias! (Location 146)
La ira de Dios no es una emoción incontrolable, irracional o egoísta, sino un resultado de Su santidad, justicia y amor por todo lo que es bueno. Dios odia el pecado y viene contra él con una ira terrible y a menudo violenta. Si el hombre es objeto de la ira de Dios, es porque ha escogido desafiar la soberanía de Dios, violar Su voluntad y entregarse al mal. (Location 192)
El arrepentimiento es un don de Dios (Hechos 11:18) y una obra del Espíritu Santo en el corazón del pecador que resulta en un cambio de mente (1 Tesalonicenses 1:5, 9). Esto puede parecer superficial hasta que entendamos que el corazón se refiere al centro de control de nuestro intelecto, voluntad y emociones. Por esta razón, un cambio de voluntad y de mente genuino siempre se demostrará a través de cambios reales en nuestra conducta y actitud. (Location 269)
verdadero arrepentimiento también viene acompañado de un cambio de voluntad que produce acciones justas, especialmente volverse del pecado hacia Dios en obediencia. (Location 305)
Las personas con la fe verdadera no solo creen que hay un Dios, sino que confían en lo que Él ha dicho y dependen de eso. (Location 331)